«La mayoría de los brackets se podría haber evitado»

Los especialistas Robert Manhood, cirujano dentista, especialista en endodoncia y rehabilitación oral, implantólogo y ortodoncista, y Manuel Ponce, especialista en odontopediatría, radiología oral y maxilofacial, y ortodoncia dentomaxilofacial, sostienen que muchos tratamientos de ortodoncia podrían prevenirse con una evaluación temprana. El diagnóstico integral y la incorporación de nuevas tecnologías están cambiando la forma de abordar la salud bucal.

 

«La mayoría de los brackets se podrían haber evitado. No todos, pero una gran parte sí, si hubiéramos intervenido cuando el paciente estaba creciendo».

Con esa afirmación, Robert Manhood resume una de las principales conclusiones de la conversación que sostuvo junto a Manuel Ponce en el programa Puertos, donde ambos abordaron cómo el diagnóstico temprano puede cambiar el desarrollo dentomaxilar de un niño y disminuir la necesidad de tratamientos complejos en la adultez.

Robert Manhood explica que el crecimiento ofrece oportunidades terapéuticas que desaparecen con el tiempo.

«Cuando el paciente deja de crecer, ya no podemos modificar los huesos; solamente podemos mover dientes.»

A su juicio, el tratamiento comienza mucho antes de instalar un aparato de ortodoncia.

«Primero nos preocupamos de la comunidad, de las necesidades de la comunidad. A lo mejor si estuviéramos en otro lugar nos hubiéramos implementado diferente. Para nosotros un diagnóstico certero, una conversación con el paciente, ver la necesidad real y ahí proveer una solución es esencial.»

Manuel Ponce coincide en que el momento en que se realiza el diagnóstico determina gran parte de las alternativas terapéuticas disponibles.

«De hecho, el Servicio de Salud Nacional, por ejemplo, indica de que la primera visita al dentista muchas veces de los chiquititos formal dentro de lo que son los AUGE y todo lo demás es a los dos años. Pero la verdad que eso ya es tarde.»

El especialista explica que la intervención debe comenzar incluso antes de la aparición de los dientes.

«Ya es tarde porque en efecto nosotros ya antes de que el bebé tenga dientes, nosotros ya tenemos que enseñarle a los papás a, por ejemplo, higienizar la boca de ellos mismos, porque si no la higienizan bien, por ejemplo, la encía al tener bacterias ya se empieza a endurecer y eso hace que los dientes de leche que aún no salen y que van a empezar a salir no salgan en la posición correcta que deben hacerlo. Y eso por consiguiente influye en el desarrollo y en el crecimiento de los huesos.»

Según Manuel Ponce, esa etapa temprana del crecimiento ofrece posibilidades que ya no existen cuando el paciente alcanza la adultez.

«En el segundo período transicional de crecimiento que tienen los niños, que generalmente va de los ocho a los once o once años y medio, nosotros podemos influir en el crecimiento de los huesos para que en efecto los dientes tengan el espacio necesario para poder salir bien y no lleguemos a utilizar bracket porque finalmente los brackets muchas veces alinean y reposicionan los dientes. Pero ya cuando una persona es adulta, ya ha pasado el proceso de crecimiento, nosotros no podemos modificar huesos.»

Para Manuel Ponce, el objetivo de esa intervención va mucho más allá de alinear los dientes.

«Cuando nosotros podemos modificar huesos, no solamente estamos atendiendo la necesidad de alinear o nivelar los dientes para que queden bonitos y ordenados, sino que estamos haciendo, por ejemplo, que la base de la nariz tenga más espacio para que el chiquitito pueda respirar, que al respirar mejor eso induzca que el crecimiento craneofacial tenga una mejor apertura y se proyecte más hacia delante, que no se generen apneas del sueño, que se concentre en el colegio porque está respirando mejor. Entonces, el tratamiento del crecimiento y de la prevención inicial es tremendamente importante.»

Manuel Ponce resume esa mirada clínica explicando que la ortodoncia constituye una etapa dentro de un proceso mucho más amplio.

«Uno te preocupa de los dientes, segundo te preocupa del crecimiento facial y finalmente vienen los brackets.»

 

Más que dientes

Manuel Ponce sostiene que el desarrollo de la cara debe entenderse como un proceso integrado.

«No solo puedes modelar el diente, puedes modelar la cara.»

A continuación explica por qué.

«Modelar el hueso que aloja los dientes de arriba, por ejemplo, va a influir en que la nariz tenga una buena implantación, los huesos nasales se proyecten bien, se desarrolle bien el hueso frontal para que el lóbulo frontal del pequeño crezca, para que no tenga problemas en el lenguaje y el desarrollo de las matemáticas más adelante. Entonces, el tema es multifactorial.»

Ese enfoque también implica observar aspectos que exceden la salud dental.

«En países escandinavos, por ejemplo, las visitas son tri de multiespecialidad. O sea, lo ve el otorrinolaringólogo para que vea que está respirando bien. Lo ve el especialista en el crecimiento desde el punto de vista odontológico y lo ve el especialista médico para ver si está todo funcionando de la manera más correcta. Eso en Chile no pasa. Eso es la parcelación médica en este país.»

Robert Manhood agrega que muchas veces las consecuencias aparecen años después.

«Eso significa los especialistas médicos, ¿cierto?, que muchas veces los dientes están chuecos, como dice Manuel, y el doctor se preocupa de los dientes, pero no le dice: ‘Oye, el otorrino, porque probablemente tiene las vías respiratorias congestionadas, las vías altas y no hay libre pasada de aire’. Y oye, eso conlleva problemas de oxigenación en el cerebro. Entonces, bajo rendimiento, niños que se cansan, niños que andan con los hombros juntos, que andan como agachaditos, y eso es netamente la mayoría de las veces problemas de flujo aéreo.»

Una realidad frecuente

Para Manuel Ponce, la cantidad de niños que hoy utiliza ortodoncia refleja que el diagnóstico suele realizarse demasiado tarde.

«Por eso hoy en día, por ejemplo, es una pandemia la ortodoncia en este país. O sea, uno llega a ciertos cursos ya entre los diez, once o doce años y la mayoría de los cabros tienen bracket, pues. O sea, yo soy ortodoncista, el doctor Robert igual, pero en efecto uno no tiene que llegar a los brackets. Los brackets se pueden prevenir y se pueden prevenir en edades muy tempranas, como por ejemplo enseñándoles a los papás antes de los dos años a cómo higienizarle los rebordes a los chiquititos para que el diente de leche salga bien en la posición que debe salir y eso va a hacer de que después el diente definitivo, el que viene a recambiar y el que uno va a tener toda la vida, salga en la posición correcta donde debe salir.»

Robert Manhood insiste en que el objetivo no es eliminar todos los tratamientos de ortodoncia, sino intervenir cuando todavía existe la posibilidad de modificar el desarrollo.

Esa diferencia, sostienen ambos especialistas, es la que explica por qué una parte importante de los tratamientos que hoy terminan en brackets podría haberse abordado de otra forma si el diagnóstico hubiera ocurrido durante la infancia.

 

Entrevista completa

Sobre los entrevistados y la clínica

El Dr. Robert Manhood y el Dr. Manuel Ponce integran Clínica Manhood, centro odontológico ubicado en el centro de Puerto Varas con más de 15 años de presencia en la comuna y una tradición familiar en el área dental. La institución cuenta con equipamiento de tecnología digital, laboratorio de flujo 3D y cobertura en ocho especialidades odontológicas orientadas al diagnóstico integral.

Más información en clinicamanhood.cl.

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