Crisis en el concejo municipal de Puerto Varas. Por: Pablo Hübner. Director The Puerto Varas y The Puerto Montt.
En el último concejo municipal se escucharon dos afirmaciones reveladoras. El alcalde, luego de intentar mantener el control ante permanentes interrupciones por parte del concejal Juan Patricio Godoy, menciona: “no se puede debatir así”. Por su parte, el concejal Juan Patricio Godoy acusa que lo censuran y que lo caricaturizan. Sostiene que ha sido expuesto al castigo público mediante publicaciones realizadas por el alcalde en sus redes sociales.
En el marco de esta discusión, que en nada beneficia a los vecinos, se apela una y otra vez al reglamento. Este reglamento tiene un propósito: permitir y facilitar el mejor funcionamiento del concejo, para que pueda cumplir con su objetivo. El reglamento establece tiempos para cada intervención, pero más importante que el tiempo asignado, lo que realmente hace la diferencia es lo que se hace con ese tiempo. Mirar el reloj esperando que termine una intervención es tan improductivo como usar ese tiempo para hablar de otro tema. En cualquier caso, más allá del reglamento y la necesidad de usarlo como escudo y como espada, si una parte manifiesta que lo censuran, y la otra que no se puede debatir, lo claro es que hay un conflicto de fondo. El reglamento existe para ordenar el debate, no para reemplazarlo. ¿Puede funcionar así el concejo? No. Al menos no como debería.
Las discusiones son frecuentes. El tema a discutir da lo mismo. Ahora es por casi todo. La reacción del alcalde sigue siendo hacer cumplir el reglamento, pero no por eso se protege el espíritu del reglamento, más allá de sus indicaciones. El resto de los concejales pareciera que están de acuerdo en que el problema es Godoy. Y Godoy está solo. Es el voto incierto. La relación con los concejales de su sector está marcada por los procesos en curso en el Tribunal Regional Electoral. Ante la judicialización del conflicto no queda política, donde antes sí la hubo.
Hace algunas semanas, en una sesión de concejo, el alcalde Tomás Gárate mandó al concejal Juan Patricio Godoy a meditar. Luego, publicó específicamente esta intervención para exponerla en sus redes sociales. Las redes sociales del alcalde son el primer canal oficial de comunicación municipal. Es en estas cuentas donde se anticipa la gran mayoría de las noticias que después se emiten por los canales institucionales. ¿Está bien que el alcalde mande públicamente a un concejal a meditar? ¿Ayuda en algo hacer estas publicaciones? El liderazgo debe elevar el debate, no disminuir a quienes lo protagonizan. Si el debate se enfrasca en quien lo hizo peor, y si acaso lo merecía el concejal como castigo social para que la gente sepa, entonces, el problema es más grave.
Cada minuto que pasa en el concejo municipal tiene un precio. El sueldo del alcalde, de los concejales, de sus respectivos equipos técnicos y profesionales, se financia con el trabajo y esfuerzo de todos los vecinos. Las urgencias de la comunidad no pueden depender de los problemas de sus representantes. Cada vez que se discuten temas que no son de los vecinos hay un desvío de recursos públicos a temas personales. ¿Qué se puede hacer?
Hace pocas semanas sesionó una comisión de ética municipal para evaluar el caso Godoy, por ataques denunciados por dos concejales de su propio sector político. La comisión reconoce estos hechos y llama a Godoy a la censura. ¿Cómo se aplica? Eso no es claro, lo que sólo perjudica la institucionalidad que representa la comisión. La comisión también lo llama a pedir disculpas, cosa que el aludido no hizo. Por el contrario, los hechos después de la sentencia dan cuenta de que sólo se han acentuado los problemas. La instancia no logró contribuir a resolver el conflicto, ni ofreció claridad sobre su peso. Oportunidad perdida.
Estas discusiones constantes son una falta de respeto para el trabajo que hay detrás de quienes se han dedicado antes de presentar cada tema. La autoridad no puede permitir este tipo de conductas. Si el concejo municipal no es capaz de resguardar el respeto en cada sesión, se daña la democracia que ha permitido que cada representante esté en ese lugar. Son los intereses de la comunidad los que se ven perjudicados. Cuidar las instituciones va más allá de los representantes de turno. La historia de la comuna es más grande que estas pequeñeces. El concejo tiene una seria deuda pendiente con la comuna. Lo que está pasando no representa a Puerto Varas y el concejo tiene el deber de representar a Puerto Varas. Resolver este problema ya no es una responsabilidad individual. Es una obligación institucional.
