Romina Aspe, directora y profesora Casa Ballet: “El ballet no solo enseña ballet, enseña herramientas para la vida”
Con más de 130 alumnas en escena y una función con enfoque social, Casa Ballet presentó una nueva versión de El Cascanueces en el Teatro del Lago. Su directora y profesora, Romina Aspe, aborda el proceso artístico, pedagógico y comunitario detrás del montaje.
Por Cristóbal Arriagada Ahumada
Durante las últimas semanas, el Teatro del Lago fue escenario de una nueva producción de El Cascanueces a cargo de Casa Ballet Escuela de Danza, con un elenco compuesto por más de 130 alumnas de distintas edades y niveles de formación. La puesta en escena consideró funciones abiertas al público y una jornada con enfoque social, orientada a adultos mayores y niños en situación de vulnerabilidad.
El montaje formó parte del trabajo anual de la escuela y reunió a estudiantes desde niveles iniciales hasta preprofesionales, combinando danza clásica, elementos actorales y adaptaciones musicales. La propuesta buscó integrar a todos los grupos en escena, evitando divisiones por edad y promoviendo la interacción entre alumnas más pequeñas y mayores.
Romina Aspe, directora y profesora de Casa Ballet, lideró el proceso creativo y pedagógico de esta versión de El Cascanueces. En esta entrevista, detalla el trabajo detrás del montaje, el enfoque formativo del proyecto y el impacto que tuvo tanto en las alumnas como en la comunidad que asistió a las funciones.
¿Qué significó para Casa Ballet presentar una nueva producción de El Cascanueces en un escenario como el Teatro del Lago y con un elenco tan amplio de alumnas de distintas edades?
Fue un desafío muy grande, ya que son muchas edades y muchos niveles de conocimientos en cada grupo. Lo más importante fue transmitirles que esto era un trabajo en equipo, que para mí es fundamental, y que requiere mucho trabajo, no solo mío, sino también de ellas, de compromiso.
La magia para mí es que no quede todo separado, que no sean solo bailes de pequeñas y solo bailes de grandes, sino que interactúen entre ellas, que se puedan admirar. Las grandes ven lo lindo de cómo disfrutan las chicas, y las más pequeñas ven a las grandes como su inspiración. Es una mezcla muy linda, muy desafiante, porque hay que coreografiar muchísimo, pero es una experiencia muy linda.
Este montaje reunió a más de 130 estudiantes, desde niveles iniciales hasta preprofesional. ¿Cómo fue el proceso pedagógico y artístico detrás de esta puesta en escena?
El proceso comienza especialmente con las más grandes a principio de año. Durante el año tenemos varias instancias donde presentamos diferentes bailes y extractos de trabajos previos. El año anterior, por ejemplo, trabajamos La Bella Durmiente, y durante el año volvimos a presentar algunas piezas, pero también empezamos a trabajar El Cascanueces.
En abril ya trabajamos una de las piezas más difíciles, que fue Copos de Nieve, y durante el año fuimos avanzando de a poco. Con las más pequeñas, el proceso es distinto: voy viendo cómo avanza cada grupo y las coreografías toman más forma a final de año, de manera personalizada.
En los grupos juveniles, los bailes se basan mucho en lo que ellas van aprendiendo y en lo que se proyecta para el año siguiente, como metas de aprendizaje, mostrando también el trabajo anual.
¿Qué sello propio tuvo esta versión de El Cascanueces que diriges y adaptas para Casa Ballet?
Tiene muchos sellos. No usamos solo la música original de El Cascanueces, sino que también incorporamos piezas de otros ballets y compositores, especialmente para los grupos más pequeños, buscando que el cambio no fuera brusco.
También hay mucha comedia, sobre todo en la escena de Navidad. Me interesa mucho la parte actoral y que las alumnas puedan contar historias a través del movimiento. Mucha gente nos comentó que la primera parte se les pasó muy rápido porque siempre había cosas ocurriendo en escena.
Dimos más foco a la entrada del Rey Ratón, usando incluso la Marcha Imperial de Star Wars. Quería generar un momento intenso, pero cercano para distintos públicos. En la segunda parte trabajamos mucho el color y también incorporamos danza jazz, como en la Danza del Árabe, que no fue clásica. Todas las coreografías, salvo el pas de deux, fueron creadas por mí, con un enfoque personalizado para mis alumnas y la técnica que trabajamos en la escuela.
Una de las funciones tuvo un fuerte enfoque social, con entradas destinadas a adultos mayores y niños en situación de vulnerabilidad. ¿Por qué era importante incorporar este componente comunitario?
La función del domingo 28 tuvo un enfoque social, con cerca de 400 entradas destinadas a adultos mayores y niños en situación de vulnerabilidad, incluyendo niños de la comuna de Llanquihue. Para mí esto es muy importante, porque como escuela no solo enseñamos ballet, también buscamos educar y acercar lo que hacemos a la comunidad.
Para muchas personas el ballet se ve como algo lejano o inalcanzable, y poder acercarlo es fundamental. Antes hicimos intervenciones en colegios como Inés Gallardo, Gabriela Mistral y Saint Paul, trabajando incluso con sus coros.
Muchos de los asistentes nunca habían ido al Teatro del Lago, pese a vivir en la región. En una época como la Navidad, que suele ser dura para muchas familias, queríamos acercar esta experiencia. Fue muy lindo recibir mensajes de agradecimiento y ver la reacción del público.
¿Qué vivieron las alumnas y el público que asistió a estas funciones familiares?
Para las alumnas es una experiencia que marca hitos en su vida. Presentarse ante más de mil personas, en un escenario tan grande, les entrega herramientas para enfrentar desafíos.
Trabajamos mucho en comunidad: apoderados voluntarios, alumnas mayores apoyando a las más pequeñas, todas ayudándose tras bambalinas. Es un conjunto de engranajes que hace que la experiencia sea muy significativa.
Para algunas alumnas fue también el cierre de un ciclo, porque se van a estudiar fuera o a dedicarse a otras áreas. Para mí el ballet no solo enseña ballet, enseña disciplina, resiliencia, trabajo en equipo y constancia.
Para los padres y el público fue muy lindo ver el resultado de la constancia y el apoyo familiar. Nos han llegado muchos comentarios y felicitaciones, y eso es el resultado del trabajo colectivo de alumnas, familias y del equipo del teatro.








