“El mayor desafío es poder acercar la cultura a la gente.”
Desde el Centro de Arte Molino Machmar, Felipe Ortúzar, responsable de Café Machmar, entiende el café como una herramienta para activar la vida cultural: no solo un lugar de consumo, sino un punto de entrada a las artes visuales, el cine, los libros y la música. En una ciudad con alta oferta gastronómica, el proyecto apuesta por integrar cultura y cotidianeidad en una misma experiencia. En la entrevista, aborda su origen, su operación dentro del centro cultural y el desafío de ampliar el acceso a la cultura desde lo diario.
¿Cómo nació la idea de crear Café Machmar? ¿En qué momento decidiste que debía ser un café cultural?
Fue algo bien casual la verdad, tengo una relación muy cercana al CAMM, como cliente y también como proveedor de la cafetería que funcionaba antiguamente en el lugar. Siempre fue un lugar del que quise ser parte y con la renovación de la concesión de la cafetería, me ofrecieron hacerme cargo de ella, así que no lo pensé mucho y tomé el desafío
¿Qué tiene un café cultural que no tenga un café tradicional?
Es un espacio muy interesante y con mucho potencial por toda la oferta cultural y artística que ofrece. Es una experiencia totalmente diferente a una cafetería tradicional, el hecho de estar dentro de un centro de arte, permite al público vivir una experiencia mucho más enriquecedora, se encontrarán con exposiciones permanentes en cada piso, cowork, cine y una cafetería donde encontrarán productos como libros, vinilos, guías de naturaleza o simplemente detenerse a tomar un buen café y observar las exposiciones que se renuevan mes a mes

El café funciona dentro del Centro de Arte Molino Machmar. ¿Cómo se relaciona con ese espacio cultural?
Somos la cara visible del Molino Machmar, desde el momento que entran, se encuentran con un espacio acogedor que invita a reunirse en familia, trabajar, hacer reuniones o simplemente disfrutar de un buen café. Somos también la antesala del recorrido por las salas de exposición, la previa de una buena película y hacer de la visita una experiencia completa dentro del centro de arte
¿Qué significa para el proyecto estar ubicado en el barrio patrimonial de Puerto Varas?
Ha sido un gran desafío estar dentro de un espacio dedicado a la cultura y las artes, por el hecho de no venir del mundo de la cultura, pero a su vez ha sido muy interesante ir aprendiendo de ello. Creo que conlleva a una gran responsabilidad ser parte de un circuito patrimonial, es importante poder apoyar con la difusión, dar a conocer estos espacios, convocar al público local y turistas, y hacer de este edificio una parada obligatoria dentro del recorrido patrimonial.

En el café conviven libros, vinilos, café de especialidad y guías de naturaleza. ¿Cómo han construido la relación con esos proveedores y qué importancia tiene trabajar con proyectos afines?
Creo firmemente en el trabajo colaborativo, sobre todo estando dentro de un espacio como el CAMM. Es la manera de poder hacer de este lugar un espacio más atractivo para quienes nos visitan, poder entregar una oferta variada y siempre relacionada con el espíritu del CAMM. Ha sido clave poder apoyarnos entre pequeñas empresas locales para hacer de éste, un lugar de encuentro y donde convivan diferentes ramas de la cultura.

¿Cuáles han sido los principales desafíos de mantener un café cultural funcionando de manera sostenida?
El mayor desafío es poder acercar la cultura a la gente y que Café Machmar sea reconocido, no sólo por ser simplemente una cafetería. En PV tenemos muy buenas cafeterías y con muy buenos productos, por eso es importante que nos conozcan también por todo el aporte cultural que entrega el CAMM a la comunidad

¿Qué consejo le darías a quienes están pensando en abrir un proyecto cultural o gastronómico en Puerto Varas?
Más allá del tipo de proyecto al que quieran dedicarse, lo más importante es la perseverancia, no aflojar por muy difícil que se ponga la pista, en general los negocios tienen un proceso con etapas que no se pueden saltar y que requieren tiempo de maduración
