Acoso escolar. El currículo oculto. Por Jéssica Asencio, Directora Centro Aliwén
“ … ya comenzarán en el colegio a celebrar los días” comenta uno de nuestros niños “¿qué días?”, le preguntamos; “los días especiales, el día en que nos dicen que vayamos con calcetines diferentes por los niños con Síndrome de Down. Yo no sé porque celebran esos días, si después no reciben a ningún niño así en el colegio”. Él, un niño que incluye sin discriminaciones vive hoy el acoso escolar.
…”no quiero ir más al colegio”, porqué le preguntamos “porque ya me aburrí de que me molesten” contesta la niña. “Podemos hablar con el colegio, para ver cómo pueden apoyarte y buscar formas en que dejen de molestarte y puedas ir tranquila a clases” le contestamos. “Ya no quiero ir más, todos saben lo que pasa, incluso le he dicho al psicólogo varias veces, dicen que van a hacer algo, pero no hacen nada y me siguen molestando, no quiero ir más al colegio”.
“Hoy le dije al profesor de inglés que algunas compañeras me estaban molestando. Me dicen que mi cara es fea y que no tengo papá”, nos comenta una niña de 9 años. “me imagino que tu profesor hizo algo para ayudarte”, le dijimos, “me dijo que lo haría, pero no hizo nada. Después en la clase el profesor comenzó a contar que el fin de semana estuvo en el club de pádel jugando un partido con los papás de esas niñas. Yo creo que como son amigos, por eso no les dice nada”.
“En este colegio están molestando a mi hija, y está afectada porque ya no quiere asistir a clases, tuvimos que llevarla al psiquiatra”, comenta una mamá de una adolescente al profesor jefe y encargado de convivencia. “Los niños a esta edad están pasando por una etapa especial, donde siempre se molestan, es normal. Así es la adolescencia”, contestó el profesor.
“Necesitamos que venga al colegio a conversar por una situación de su hijo. Lo hemos citado 5 veces y al parecer no ha podido venir”, comentó la docente en un email al apoderado de un niño que constantemente acosa a sus compañeros y se ve un dolor en lo profundo de sus ojos. No existe respuesta al email, ni a las llamadas.
“…Hemos hablado muchas veces con ustedes, para que puedan apoyar a su hijo que está constantemente enojado, se ve triste y todos los días molesta a sus compañeros…” comunica el profesor a la familia en la que han pasado los años y nunca se han hecho cargo de las necesidades de su hijo, que hoy con 15 hoy se comporta como un bully y agota a todo un sistema escolar que ya no puede acompañarlo ni contenerlo en sus episodios difíciles.
“Te llamo porque quiero contarte que tu hija ha estado molestando a mi hija. Ha sido de forma reiterada, para que puedas hablar con ella y tratemos de terminar con esta situación ahora”, dice una mamá angustiada. “… No creo que mi hija haga esas cosas, me parece muy extraño. Seguramente tu hija es muy sensible y todo le afecta”.
El Acoso Escolar es parte del currículo oculto, donde se aprende que hay formas distintas y aceptadas de tratar al otro, y que no coinciden con los valores del proyecto educativo publicado en la web. El currículo oculto que no está escrito en ningún papel, pero se va adhiriendo a las mentes y corazones de generaciones completas. Donde se emite un discurso de comunidad educativa, pero muchos niños y adolescentes crecen en la soledad que permiten los sistemas saturados de papeles y situaciones por resolver. El currículo oculto sigue operando, en silencio. Se transmite en lo que se hace, pero también en lo que se omite.
¿Y las familias? Muchas, ausentes en la crianza de sus hijos, docentes agotados y corporaciones educativas que centran su esfuerzo en mantener el buen nombre.
Realmente, ¿estamos dispuestos a entregar el corazón de nuestros niños y adolescentes a un sistema agotado?
El acoso escolar lleva consigo el abuso de poder de quien daña de forma constante. Se dice que en general, tienden a generar su abuso emocional contra los más tranquilos, contra aquellos que por alguna razón van quedando a través del tiempo, marginados de los grupos. Pero hoy también, el bullying, es para la niña destacada, y que tiene una mente brillante.
El Acoso Escolar, comenzó cuando en la sala de clases se permitió la exclusión, cuando el niño que ya está en primero básico comienza a quedarse fuera de los juegos y nadie se hizo responsable. El bullying sigue su camino cuando se minimiza el sufrimiento de los niños porque “son cosas de niños”.
Las familias, sin embargo, depositan una confianza legítima en el sistema escolar: que sus hijos podrán asistir a un espacio donde se resguarde su integridad. Muchas veces, el sistema educativo cuenta con docentes comprometidos y con vocación, que realizan esfuerzos significativos en contextos exigentes. Sin embargo, la sobrecarga, la falta de herramientas específicas y las condiciones estructurales muchas veces limitan la capacidad de respuesta frente a estas situaciones.
Pero el Acoso Escolar, tal vez ha comenzado antes, sí. Comenzó en el contexto familiar cuando en nuestras conversaciones se permite la burla hacia los compañeros del colegio, cuando se permiten conductas irresponsables e irrespetuosas hacia los docentes. Cuando los niños y adolescentes crecen en soledad y, el teléfono y TikTok son su mayor referencia moral y emocional, con padres desconectados emocionalmente de sus hijos.
Colaboramos con el bullying cuando los hijos cometen un error y no acompañamos su camino.
El Acoso Escolar en niños y adolescentes crea un estado de alerta sostenido que se vuelve dañino, signos de ansiedad que comienzan a dar luces de algo más profundo: han herido el alma de lo más preciado, nuestros hijos y ahora hay que comenzar a reparar.
La buena noticia es que en general el acompañamiento familiar y profesional para los niños que han sufrido bullying genera en ellos y sus familias grandes aprendizajes, construcción de nuevas habilidades de afrontamiento en situaciones difíciles, construcción de una valoración propia mucho más profunda y fuerte. Un proceso que ayuda a tomar decisiones respecto de la elección de los sistemas educativos. “Ser sencillos como paloma, y astutos como la serpiente”: no criemos hijos solo con características de la paloma: sencillos y calmos, también debemos criar para que sean astutos y forjar en ellos habilidades de cuidado propio y valoración profunda de su vida.
Por otro lado, el niño o adolescente que acosa, está gritando por ayuda, que no ha llegado a tiempo y lamentablemente, estas familias son las más ausentes en la búsqueda de acompañamiento para sus hijos. Algo está roto en estos niños, por eso constantemente quieren romper a otros.
