Punta Pelluco y la memoria natural de la región de Los Lagos. Por Verónica Astudillo Águila , artista visual y Premio Regional a Artista que Difunde y Salvaguarda el Patrimonio 2022 de la Región de Los Lagos

El sur de Chile conserva paisajes cuya memoria es más antigua que cualquier registro humano. En Punta Pelluco, esa memoria aparece cada vez que la marea baja y deja a la vista 111 tocones de alerce con 48.000 años de antigüedad: un bosque interestadial que emergió tras el terremoto de 1960 y que fue declarado Santuario de la Naturaleza en 1978. Pese a su singularidad, este sitio continúa siendo poco conocido, con escasa información disponible y una presencia casi invisible en la conversación pública.

Bitácora de la Orilla surge desde esa ausencia. Durante años he vuelto a Pelluhuín para observar cómo el oleaje cubre, desgasta y vuelve a revelar los tocones. Ese movimiento, que transforma la forma y la superficie de la madera fósil, no es solo un fenómeno natural: es una manifestación del tiempo profundo que estructura este territorio. Registrar el sitio mediante acuarelas pintadas in situ, dibujos sobre papel reciclado y una obra en gran formato fue una manera de acompañar ese proceso, de darle continuidad visual a un paisaje que todavía se está contando a sí mismo.

Pero el patrimonio natural no puede entenderse sólo desde su dimensión geológica. También incluye la memoria de quienes lo habitan: los y las recolectoras de orilla, las historias locales, los relatos transmitidos por generaciones. Por eso, la participación de los estudiantes de séptimo básico de la Escuela de Pelluco es fundamental. Su instalación dialoga con la obra principal y demuestra que la educación territorial es una herramienta decisiva para fortalecer la identidad local y para que el patrimonio adquiera sentido comunitario.

Este proyecto se articula con la trayectoria de Archipiélago Visual, iniciativa que desde 2014 ha buscado interpretar el paisaje regional a través del cruce entre arte, investigación y memoria. Obras como Imaginario Precolombino, Turba, La Poética del Paisaje y El Respiro del Paisaje han explorado distintas capas del territorio. Bitácora de la Orilla continúa esa línea, situando el foco en un sitio que combina arqueología, geología y vida cotidiana.

En una región donde los paisajes cambian con rapidez —por fuerza natural y por decisión humana— es urgente promover una mirada que vincule a la comunidad con su patrimonio. No basta con proteger un santuario en términos administrativos: es necesario que la ciudadanía lo conozca, lo interprete y lo incorpore a su vida cotidiana. Solo así un sitio como Punta Pelluco puede pasar de ser un espacio oculto a convertirse en parte activa de la memoria pública del sur de Chile.

Bitácora de la Orilla busca aportar a esa reflexión: abrir preguntas sobre lo que heredamos, sobre lo que permanece oculto y sobre lo que estamos dispuestos a resguardar como región.