Mario Wellmann presenta «Ecos del Sur»: un viaje musical entre Chillán y Frutillar

El guitarrista y compositor chileno lanzará su álbum el 4 de diciembre y prepara una gira por Chile. En conversación con Puertos, abordó los recuerdos familiares que inspiran su música, la influencia de Violeta Parra y el valor del encuentro en vivo frente al avance de la inteligencia artificial.

Mario Wellmann recuerda los viajes en auto con su familia, los recorridos como mochilero y las visitas a parientes repartidos entre Chillán y Chiloé. Años después, viviendo en Estados Unidos, esas experiencias se convirtieron en el punto de partida de Ecos del Sur, su primer álbum como líder, que será publicado el 4 de diciembre.

“Primero pensé en que me gustaría escribir canciones específicamente asociadas a estos lugares que me gustan mucho y de los que tengo muy bonitas memorias: de visitar, comer, compartir con gente local, dormir ahí por un montón de noches”, relató en conversación con Puertos, programa de los medios The Puerto Varas y The Puerto Montt.

La entrevista lo encontró en Ciudad de México, en medio de sus actividades previas al lanzamiento y a una gira que lo traerá a Chile en diciembre. Su propuesta reúne jazz y referencias musicales chilenas, pero el hilo que conecta las composiciones es una experiencia personal: mirar desde lejos los lugares donde creció.

“Extraño mi familia, extraño los espacios, extraño mis amigos. Y desde esa distancia uno toma sus memorias y las memorias se van transformando con el tiempo también”.

De la neurociencia al jazz

Nacido en Chillán, Wellmann se acercó al jazz desde el rock, el metal y la fusión. Su trayectoria incluye escenarios como Blues Alley, The Django, Jazz Forum y Sala Master, y presentaciones junto a Kurt Elling, Sinne Eeg y Alison Wedding. Participó como guitarrista, compositor y coproductor en In Situ, de Alexa Torres Quartet. En 2022, West Mulberry Trio, que colideraba, y UNT Latin Jazz Lab recibieron DownBeat Student Music Awards.

Antes de dedicarse profesionalmente a la música, estudió Fonoaudiología en la Universidad del Bío-Bío y cursó un máster en Neurociencia en la Universidad de Valparaíso. Posteriormente obtuvo su título en Estudios de Jazz en la Universidad del Norte de Texas. Hoy es candidato a doctor en Teoría Musical en Columbia, donde también obtuvo los grados de MA y MPhil en Música. Su investigación y docencia conectan jazz, cognición y aprendizaje basado en evidencia.

“Yo no estudié música en la universidad técnicamente hasta que tenía 30 años”, contó. “Siempre quise ser músico y básicamente dejé todo tirado para poder ser músico. Trabajé muchísimo en Chile, junté toda la plata que pude juntar para poder irme a estudiar al extranjero”.

La decisión exigió una preparación prolongada para obtener financiamiento.

“Para mí hubiese sido imposible irme a Estados Unidos sin tener una beca. Los precios de los aranceles de la universidad o de estudiar en un conservatorio en Estados Unidos son estratosféricos”.

Después de tres años de práctica y preparación consiguió una beca. Al recordar ese cambio, su evaluación es directa: “Creo que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida”.

Cinco ciudades y los caminos que las unen

Ecos del Sur fue coproducido con el ingeniero ganador del Grammy Joseph Branciforte y cuenta con apoyo del Fondo de la Música de Chile. El álbum propone cinco estaciones principales: Chillán, Saltos del Laja, Panguipulli, Osorno y Frutillar, representadas por composiciones en formato trío. Entre ellas, piezas para instrumentos solistas evocan los trayectos.

“El concepto principal del disco, como te decía, es un viaje en primera persona. Entonces, para poder retratar este viaje de alguna manera, lo que yo hice fue además crear piezas pequeñas para instrumentos solistas, en este caso guitarra, bajo y batería, que representan los caminos entre estas ciudades”.

El recorrido se construye desde sus recuerdos. Wellmann explica que no busca reproducirlos como un registro exacto ni recuperar lo que quedó atrás.

“Al vivir eso desde el extranjero sentí muchas ganas de honrar estas memorias, de honrar los espacios, de honrar a la gente con la que viví en el sur, a mi familia, porque esto está muy conectado con mi familia, el disco, y con los viajes que hice con ellos”.

Por eso introduce un matiz cuando aparece la palabra nostalgia: “No es necesariamente que lo quiera tener de nuevo, sino más bien, como te decía, honrar eso que ya pasó”.

Llevarse algo de Ñuble

Violeta Parra es una referencia central en Ruta 5 Sur, la pieza para guitarra sola que conecta Chillán con Saltos del Laja. Sus anticuecas le ofrecieron recursos para trabajar la armonía y transformar el ritmo.

“Yo pensé: me voy, estoy saliendo de Chillán, estoy saliendo de Ñuble. La Violeta es de Ñuble. Pensé: si me voy de Ñuble en este camino, en este viaje imaginario, quiero llevarme algo de mí hacia el sur”.

El descubrimiento de Composiciones para guitarra fue decisivo: “Realmente me voló la cabeza”, recordó. En su propia pieza tomó elementos de esa música y modificó la estructura rítmica, buscando una danza menos simétrica.

El cierre del álbum sigue otra dirección. Regreso, también para guitarra sola, está inspirado en un vals chilote. Aunque el viaje vuelve desde Frutillar hacia Chillán, la música mantiene una referencia a los lugares que quedan más al sur.

“Me gusta mucho Puerto Montt, me gusta mucho Chiloé, los he visitado muchas veces”, explicó. “Estamos viajando hacia el norte, pero yo estoy pensando en el sur todavía”.

La distancia también ha reforzado su percepción de la cultura chilena. Frente a la idea de que el país carece de una identidad definida, menciona el humor, la música popular y la literatura.

“El sentido del humor chileno es muy único, muy único. Y diría que es un poco crudo, pero bien profundo desde un punto de vista cultural, con mucha referencia a nuestra propia cultura, con un vocabulario muy propio”.

“Chile tiene una identidad clara, fuerte. Hay mucho arte, una historia artística súper potente”, sostuvo.

La emoción como exigencia

Durante la preparación del repertorio, dos canciones no le producían la respuesta que esperaba. Terminó reemplazándolas por otras escritas apenas 24 horas antes de salir de gira.

“Una de mis preocupaciones más grandes como músico es que mi música sea honesta. Y cuando yo digo que mi música sea honesta, especialmente lo que estoy diciendo es que me guste a mí. Y no que me guste a mí como que yo sea mi propio fan, sino que lo que yo estoy diciendo es que me emocione a mí”.

Ese es su primer criterio para evaluar una composición.

“La primera audiencia de tu propia música eres tú. Entonces, si no te conmueve a ti, ¿a quién vas a conmover?”.

La grabación también puso a prueba su relación con lo que había creado. El trío registró las piezas tocando simultáneamente, aunque cada integrante estuviera en una sala distinta. Al escucharse después, Wellmann encontraba detalles de ejecución que quería corregir y que Branciforte interpretaba de otra manera.

“Yo como la persona que creó la música y que grabó la música escucho todos estos detalles un poco enfermizos, como una cuestión media paranoide. Pero tienes a un tercero que es un músico increíble, que está sentado en el estudio conmigo escuchando la música, y él lo que escucha es algo bonito”.

El espacio de la música en vivo

Wellmann utiliza inteligencia artificial para apoyar tareas de gestión, prensa y organización de conciertos. Sin embargo, le preocupa la dificultad creciente para distinguir obras humanas de contenidos generados con estas herramientas.

Su reflexión reconoce primero el origen de los materiales utilizados por esos sistemas: “La materia prima que utilizan es actividad humana. Es el resultado de la cultura inmaterial. Son grabaciones, son pinturas, son dibujos”.

Frente a ese escenario, cree que el encuentro presencial adquirirá mayor importancia.

“Para nosotros los músicos hay un espacio que jamás, a mi juicio, va a poder ser tomado por inteligencia artificial, que es la música en vivo”.

“En un mundo en donde estamos rodeados por pantallas y ya no vamos a poder distinguir entre la actividad humana y la actividad generada por inteligencia artificial, yo creo que las sociedades, las personas van a demandar espacios de conexión en donde, por ejemplo, la música en vivo sea el pegamento de la interacción social”.

El regreso a Chile

El primer adelanto del disco, Chillán, está previsto para el 23 de octubre. El lanzamiento de Ecos del Sur será el 4 de diciembre, en plataformas digitales y CD.

La gira contempla La Serena, Santiago, Valparaíso, Chillán y Concepción, con Juan Pablo Jaramillo en batería y Pablo Vidal en bajo. También espera presentar el álbum en los territorios que lo inspiraron.

“Yo quería tocar en Frutillar y quería tocar en otras partes del sur de Chile. No resultó esta vez, pero estoy conversando con distintas instituciones para poder tocar el otro año, 2027”.

Al hablarles a quienes intentan desarrollar una carrera artística, vuelve sobre su propia experiencia. Crear y gestionar una trayectoria, advierte, requieren aprendizajes distintos. Además de componer y practicar, hay que presentar proyectos, contactar instituciones y buscar oportunidades.

“Uno tiene que tener la valentía de gritar al vacío”, afirmó. “No sabes quién te va a decir que sí, no lo sabes hasta que preguntas. Entonces, tienes que preguntar”.

El resultado, reconoce, nunca está asegurado: “No tenemos control sobre si va a resultar o no, pero sí tenemos control sobre cuántos mensajes vamos a mandar y a cuántas personas les vamos a escribir y a quiénes vamos a contactar”.