“Lo que estamos tratando de hacer acá es circular de manera local”

Carmen Fernández, socia y cofundadora de Loica junto a su socio y marido, Cristian Arenas, cuenta cómo nació este emprendimiento de economía circular que mueve toneladas de ropa cada mes y busca ampliar su propuesta con un nuevo espacio. Para ella, más que una forma de comprar y vender, reutilizar es una manera de consumir con conciencia y de construir una comunidad que participa del cambio.

¿Cómo se te ocurrió esta idea? 
Bueno, yo no inventé la rueda. Yo tuve como un poco la suerte de poder vivir en otros lugares antes de volver acá. Estudié afuera, trabajé afuera. Entonces. Estudié un tiempo en España. Fui a estudiar Bellas Artes y después viví un rato en Australia. Con 10 años de diferencia. Entremedio estuve en Chile, estudié acá, trabajé acá y allá hace hartos años, este modelo de negocio ya existía, quizás no tan como negocio en sí, sino que más como fundaciones o tiendas solidarias y cosas así, pero la cuestión es que se empezó a circular ropa o cosas mucho antes que acá. Y cuando fui mamá, lo vi como en la necesidad y buscando, buscando, vi en Santiago también habían chicas que movían y circulaban ropa infantil o de adultos y yo era consumidora. Y cuando al fin me resultó venirme para acá, yo obligué a todos mis amigos a que me regalaran toda esa ropa que ya no usaban sus hijos, porque partí solamente con ropa infantil y en vez de traerme mis cosas, llené el camioncito de la mudanza de Santiago para acá con mi primer stock. 

¿Te viniste con la idea de Santiago? 
Sí, de Santiago y con el stock de Santiago de gente cercana que me regaló, que me regaló para tener como un primer stock. Y partí en mi casa no tenía muebles, como tenía niños chicos, mi casa siempre fue como planta libre y cuando iba gente yo ponía mis percheros, después se me abrió la oportunidad de tener un espacio detrás de la clínica y se me fue dando la posibilidad sin buscarla tanto, de cada vez tener un espacio más grande hasta que llegué acá. Hubo tiendas entre medio que no resultaron y acá nos consolidamos en Nuestra señora del Carmen, con esta tienda, en esta casa de dos pisos, que ahora va a ser como el cambio y vamos a volver al origen, pero como un loica 2.0, más grande. 

¿Cuál es el modelo de negocio? 
Bueno, es como venta y trueque, en realidad. Es como un trueque en donde en vez de un uno a uno, en vez de un intercambio, para que el negocio sea como rentable, sino que es a través de la valoración de créditos o puntos. Nosotros le decimos créditos, pero valorizamos tu ropa a un 30% del valor que nosotros después lo ponemos en la tienda, como a precio full. Y así se van moviendo todo de manera local y se trabaja como una economía circular real. Local, de acá mismo, sin huella de carbono, entre nosotros. 

Aquí  hay ropa de niño, de mujeres, ves ropa de hombre. Hoy día vi también juguetes y libros. ¿Hasta dónde llega esto? 
Es infinito,  mi única limitante para mí, hoy en día es el espacio. Pero yo espero llegar mucho más allá. Ahora con el galpón, que voy a tener un espacio un poco más grande, yo espero lanzarme quizás con cosas de hogar, por ejemplo, decoración, si la vida me lo permite quizás después muebles y así puedes jugar, pues. 

Y de las cosas que te llegan, ¿Cuánto te pasa que te llegan cosas? Mira, esto me sirve un montón y definitivamente esto no me sirve para nada. 
Cerca de un 30%, yo te diría que no me sirve para nada. El problema de este negocio ha sido ese, porque al final nosotros tenemos que financiar eso. Porque nosotros, o sea, mi compromiso con ustedes es que no voy a votar ningún calcetín a la basura; lo que yo no puedo vender lo voy a donar y lo que no puedo donar lo voy a reciclar. Pero eso para mí tiene un costo, y un costo mayor, porque nosotros no somos un equipo de 20 personas, somos tres personas. Tres personas movemos y circulamos 4 toneladas de ropa al mes. 

4 toneladas. ¿Y dónde guardas 4 toneladas de ropa? 
En mi galpón. La modalidad, espero que va a cambiar ahora, pero nosotros, como lo hemos estado haciendo los últimos años,es que tenemos una fecha de recepción. ¿ya? Y ese día llegan 250 personas. Y cada persona trae tres bolsas de basura como promedio, con cosas. Y ahí se juntan esas toneladas de ropa. 

¿Cuáles son los criterios para decidir si es que está dentro del 30% que no sirve o no? ¿En ropa? 
Bueno, yo creo que el mismo criterio que puede decir cualquier persona. O sea, yo aquí no te juzgo por tendencia ni que está a la moda o no está la moda, es por el Estado. Es por el estado de la ropa. Aquí me llega ropa excelente de muy buenas marcas, de marcas también más estándar que también sirve, que también se mueve acá, pero hay personas que me traen ropa rota. Hay personas que traen ropa completamente manchada, que ropa que yo ni siquiera puedo regalar. Y hay otras personas, por ejemplo, que traen buena ropa para no la lavan, sino que sacan la ropa de su ático, probablemente y sin abrirla y sin saber qué olor tiene o qué estado está la traen acá.  Entonces, ese es un poco el criterio que nosotros usamos, o sea, y el que nosotros pedimos, ¿tú crees que esta ropa se la pondría a alguien así tal cual o no? Se la pondrías tú a tu hijo o no? Yo no te estoy hablando, por ejemplo, nosotros recibimos ropa de segunda categoría perfecto y la vendemos en la tienda y tiene mucha salida en la tienda, que es nuestra liquidadora. Que es ropa que está en buen estado, pero por ejemplo puede tener, no sé, una mancha en el brazo, por ejemplo, quizás en la ropa infantil es la ropa que va, que es como quizás su última vida, que las mamás para las mamás es muy funcional, sobre todo para los chicos que te piden ropa para los jardines, que te piden más mudas, o que muchos de los niños acá viven en el campo. Esa es ropa perfecta, ropa muy económica, ropa de buena calidad porque es de marca en general, ropa que ya pasó por la secadora, entonces ya no se achicó más de como tú la recibiste. Y aparte es muy económica. Esa ropa yo la puedo vender, no importa que tenga una manchita, no importa que tenga un detalle o un chaleco con motas. Aquí todos nos vestimos con mota. Pero lo importante es que la ropa esté limpia, que no esté rota. 

¿Cuánto pesa la marca? De tal o cual marca. El mundo de la marca. 
Pesa, pero no para todos. Lo entretenido de esta tienda es que yo no me enfoco como en un segmento, yo no tengo un segmento de cliente y viene este tipo de persona y listo, yo aquí a mi tienda vienen personas que viven en el campo, personas que vienen en la ciudad, personas con mucho dinero, personas con muy poco dinero, aquí es para todos. Entonces, también la persona que solamente se viste de marca, la persona que solamente se viste de algodón, la persona que tiene alergia, la persona que le da lo mismo lo sintético, gente que se quiere disfrazar, gente que quiere ir una fiesta, gente que hace deporte. Aquí tenemos de todo para todos los gustos, están todas las marcas. Lo único que yo trato de evitar en esta tienda es ropa de muy mala calidad, toda esa ropa Shein, ponte tú que también llega mucho, me llega en la bolsa. Porque la persona la abrió y se dio cuenta que no era lo que esperaba. Tratamos de evitarlo, también ropa americana.. ¿A qué me refiero con ropa americana? Esa persona que compró el fardo para vender, hacer su propio negocio y su propio descarte me la trae a mí. Yo esa ropa la evito. Porque si no salió por ese lado, tampoco va a salir acá y lo que estamos tratando de hacer acá  es circular de manera local. No de que siga llegando de otras partes. 

Cuéntanos del futuro, ¿qué es lo que significa este cambio de casa? ¿Qué es lo que va a pasar con Loica? 
Yo espero que crecer, crecer un poquito, que sea abordable, poder sumar otros productos, como fue hace poco los libros, quizás ahora DecoHogar y tener un espacio más cómodo para la comunidad, poder recibir trueques todos los días en vez de tener una fecha. Que sea un win-win para todos. Porque lo que yo creo que espera la gente más allá de tener un espacio cómodo, es que poder entregar sus cosas cualquier día, sin tener como que organizarse tanto como han sido estos últimos tres años, que yo he tenido que poner fecha. Yo creo que eso va a ser lo más positivo como para la comunidad, el poder tener más flexibilidad de entrega. 

Tú decías que un 30% de la ropa la donas. 
Un 30% de la ropa, yo no la puedo poner en la tienda y de ese 30% Yo creo que un 80%  la dono y un 20% la tengo que gestionar para reciclaje. 

¿Y esa donación? ¿A dónde se va? Hay un lugar fijo? ¿Vas variando?
No hay un lugar fijo, pero sí, yo te diría que me muevo entre 8, 10 lugares y personas en donde nosotros las donamos. Acá en Puerto Varas, en Alerce y en Puerto Montt. También hemos ido a Frutillar, también hemos hecho donaciones a organizaciones específicas con migrantes o solo con niños, en hospitales y en colegios también. Pero se repite en general. Yo creo que entre 8 y 10 lugares se van repitiendo. 

¿Y ahí es ropa de niño? 
De todo. Generalmente se va todo junto, pero cuando hay cosas más específicas, ahí hemos hecho también, hace tiempo que no lo hago por tiempo, pero hemos convocado a gente a hacer un tipo de como de voluntariado que se llamaba Loica Sonrisa, que nos juntamos, por ejemplo, en la parroquia Nuestra Señora de Fátima, íbamos con todo, no sé, pues yo juntaba unos 30 sacos de ropa y nos juntábamos como 15 personas a separar.  A separar por categoría y después la parroquia que tiene una persona que se dedica también a repartir las cosas se quedaba con todas las donaciones, pero súper categorizadas y por familia. 

¿Por qué Loica se llama Loica? 
Yo he tenido muchos emprendimientos en mi vida. He sido una persona emprendedora. No tengo idea por qué todos mis emprendimientos han tenido nombre de pájaros, de aves chilenas, o con distintos idiomas. Tuve una que se llamaba Vögel, uno que se llamaba Chiricoca y tocó Loica. Iba a ser acá en el sur, entonces tenía algo que ver, pero no quería que el nombre se casara como con un rubro. No pensé mucho en realidad, igual que el logo, como que el logo lo hicimos así, un diseñador como de 20 años me cobró. Me cobró como 10 lucas por el logo, me gustó el tiro y se quedó para siempre y ahora ese diseñador me escribe y me dice: no puedo creerl, ¡te quedaste con mi logo! Sí, me encanta. 

Para alguien que no conoce Loica, ¿Qué le dirías? ¿Cuál sería la invitación? 
Al que no conoce Loica y es de acá o no sea de acá, primero que elija siempre usado. Después que elija siempre local. Y si puede ser a un emprendedor, a una pequeña empresa, mejor aún. O sea, venir a Loica es un poco esto, esto es comunidad, esto es un emprendimiento familiar, local, donde existe verdaderamente la sustentabilidad, donde trabajamos realmente la economía circular, todo se mueve acá, así que vale totalmente la pena. Y acá los vamos a recibir siempre con cariño. Somos todos simpáticos. 

¿Cómo te imaginas Loica de aquí a 10 años?
Más grande, siempre lleno. Yo creo que de aquí  a 10 años las personas ya van a empezar a darse cuenta de que esta es la opción, que no debería existir otra, que tenemos todos que desacelerar lo que está pasando y que todos somos fuente de lo que está pasando y tenemos que ser parte de que deje de pasar, por nuestros hijos. 

En esta cosa del consumo, de la vorágine por tener más cosas, incluso hemos visto imágenes en el desierto llenas de ropa tirada. ¿Qué opinas tú de todo eso? 
A mí me da un poco de miedo en realidad. A mí me da un poco de miedo porque lo que vemos en el desierto es solamente una parte. Como la ambición un poco nos corrompe a todos y sobre todo lo del desierto, que al final es como una fachada de economía circular, sobre todo. Porque, ¿qué es la ropa del desierto, por ejemplo? Es ropa usada, pero no es nuestra ropa usada, es la ropa usada de otros otros países, la basura. Nosotros estábamos comprando la basura de otros países para venir a tirarla acá. Entonces, al final esas tiendas, sin menospreciar el negocio de nadie, pero esas tiendas que traen fardos de que viajan kilómetros y kilómetros de otros países en avión o en barco como sea, y la traen acá y ponen un cartel afuera de economía circular. No, po. Y después, tú todo lo que no pudiste vender. No sé para dónde se irá. No, eso es ropa usada nomás. Pero no es economía circular, porque no se mueve en un mismo lugar. 

Claro, porque yo pensaba como consumo y conciencia. ¿Cuál es el vínculo que hay entre esas dos cuestiones? 
No sé mucho si hay un vínculo, porque el consumo al final tú tienes que limitarlo. O sea, idealmente cada persona tiene que consumir lo que necesita. Y ahí es donde viene la parte de la conciencia. Si tú eres consciente de qué es lo que necesitas y de dónde puedes conseguir lo que necesitas, no solamente a tu beneficio, sino que a beneficio de los demás, estás teniendo un consumo consciente. Si tú consumes lo que no necesitas y además lo buscas en lugares donde tampoco existe una conciencia. Ahí tenemos un problema.

Bien profundo, es como una filosofía de vida. 
Sí, es una filosofía de vida, que tú la eliges, porque tienes millones de posibilidades. Yo no soy la única que está, están los marketplaces, está en la feria. 

¿Qué es la cosa más absurda que te han entregado?
Bueno, es que hay gente que mete cosas en las bolsas que no son cosas que yo pido. Por ejemplo, me llega loza, tazas, como de todo tipo de cosas y de repente, voy a cachar. La pongo, no sé, un servilletero, lo pongo, así como entre los zapatos y se vende. Por eso también me dan muchas ganas de ampliarme. La gente me pide, mundo hogar.