Entender no es lo mismo que resolver. Por: Alejandra Cobián Bahamondes. Psicóloga. Directora Ejecutiva de Hübner Comunicaciones y Consultoría. The Puerto Varas – The Puerto Montt
Encontrar una explicación para lo que nos pasa puede ser tranquilizador. A veces, basta con escuchar una frase que parece describir exactamente lo que estamos viviendo para sentir que algo encaja, que finalmente entendemos. Incluso podemos experimentar la sensación de haber avanzado, de haber encontrado una respuesta. Pero ¿significa eso que hemos resuelto algo?
Las redes sociales se han convertido en un espacio donde buscamos respuestas sobre nosotros mismos. Basta recorrer algunos videos para encontrar explicaciones sobre por qué nos cuesta poner límites, cómo reconocer una relación dañina, qué hacer con la ansiedad o cómo superar una pérdida en tres pasos. Psicólogos, coaches y otros referentes del desarrollo personal ofrecen orientaciones y herramientas para enfrentar situaciones que, muchas veces, llevamos meses o años intentando comprender.
Algunos de estos contenidos pueden ser útiles. Nos ayudan a poner en palabras experiencias que no sabíamos cómo nombrar, reconocer situaciones que nos afectan o considerar otras maneras de abordarlas. El problema aparece cuando una explicación general parece suficiente para comprender una experiencia particular, o cuando el alivio de reconocernos en ella se confunde con haber resuelto aquello que nos preocupa.
Ponerle nombre a algo no significa necesariamente comprenderlo. Y comprender por qué nos ocurre algo tampoco garantiza que sepamos cómo abordarlo o qué necesitamos hacer para cambiarlo. Una explicación puede ayudarnos a mirar una situación de otra manera, pero también puede producir una falsa sensación de claridad: creemos haber avanzado cuando, en realidad, apenas hemos encontrado una forma de nombrar lo que nos pasa.
Las dificultades que enfrentamos no aparecen aisladas de nuestra historia, nuestras relaciones ni las circunstancias en que vivimos. Dos personas pueden experimentar algo aparentemente similar y necesitar cosas muy distintas. Por eso, una recomendación que resulta útil para alguien puede ser insuficiente para otra persona, o incluso llevarla a interpretar lo que le sucede desde una explicación que no corresponde a su realidad.
Hay, además, algo que me parece especialmente importante: ¿qué pasa con aquello que estos contenidos pueden dejar abierto?
Una explicación puede llevarnos a cuestionar una relación, revisar nuestra historia familiar, reconocer experiencias dolorosas o empezar a preguntarnos si tenemos un problema que nunca habíamos considerado. Puede movilizar emociones, despertar recuerdos o instalar nuevas dudas. Quien escucha puede quedarse con todo eso sin saber cómo procesarlo, mientras quien entregó la respuesta continúa con la grabación del siguiente video.
No se trata de exigir que cada publicación resuelva la vida de alguien ni de desconocer el valor de compartir conocimientos y herramientas. Se trata de preguntarnos por la responsabilidad con que abordamos asuntos que forman parte de la vida emocional de las personas, especialmente cuando no conocemos sus historias ni las circunstancias que están atravesando.
La brevedad no es, por sí misma, un problema. Tampoco lo es buscar orientación en redes sociales. Pero hay una diferencia entre ofrecer una herramienta y presentar una solución; entre ayudar a alguien a reconocer algo de sí mismo y dar por comprendido lo que le ocurre. Sentir que algo nos describe puede ser un comienzo, pero no necesariamente significa que sepamos qué hacer con ello.
Quizás debamos prestar más atención no solo a las respuestas que buscamos, sino también al alivio que sentimos cuando creemos haberlas encontrado. Porque no siempre aquello que nos tranquiliza nos ayuda a cambiar. A veces, encontrar una explicación simplemente nos permite dejar de sentir, por un momento, la incomodidad de no saber qué nos pasa.
En una época en que parece posible encontrar respuestas para casi todo, conviene recordar que abrir una pregunta puede tomar segundos. Comprender lo que esa pregunta significa para nuestra vida, y qué hacemos con aquello que nos revela, puede requerir mucho más tiempo.
