Paseo patrimonial de Gramado: el deterioro de una obra que aún no cumple nueve años

Árboles cortados, barandas podridas, rayados y un mural que apenas se reconoce marcan el estado del recorrido entre el paso ferroviario y el Molino Machmar. Inaugurado en noviembre de 2017, el paseo tuvo una inversión informada de cerca de $148 millones.

El paseo patrimonial de avenida Gramado está deteriorado. Las barandas presentan madera podrida, los rayados se extienden sobre sus superficies y el mural del acceso norte apenas se reconoce. Los árboles cortados también forman parte de un paisaje que contrasta con el propósito de la intervención: recuperar este recorrido como un espacio de circulación, encuentro y valoración del patrimonio de Puerto Varas.

 

El Paseo Lineal Gramado fue inaugurado el 30 de noviembre de 2017. Con una inversión informada entonces de cerca de $148 millones, la obra contempló un sendero peatonal, una jardinera lineal y áreas de encuentro entre el paso ferroviario y el Molino Machmar. Todavía no cumple nueve años.

 

La intervención buscaba mejorar un acceso importante a la ciudad y ofrecer condiciones para caminar y permanecer en él. Hoy, el deterioro de sus elementos reduce esa posibilidad. Una baranda podrida compromete su función de resguardo; los rayados y la pérdida del mural dañan la imagen de un recorrido concebido para reconocer el valor del entorno. 

 

Un mural construido con la comunidad

Antes de la inauguración del paseo, el municipio ya impulsaba una recuperación artística del sector. Un video municipal publicado el 22 de julio de 2016 documentó la ejecución del mural bajo el paso ferroviario de avenida Gramado.

La propuesta de Ricardo Prado Duarte fue seleccionada entre quince trabajos por una comisión integrada por representantes vecinales, del Minvu y de la Municipalidad de Puerto Varas.

 

La iniciativa, desarrollada dentro del Plan de Gestión Social de Quiero Mi Barrio, convocó también a la comunidad a participar en las jornadas de pintura.

El mural y el paseo se realizaron en momentos distintos, pero compartían el propósito de recuperar ese acceso. La pintura aportaba una expresión artística al lugar; el sendero, las jardineras y las áreas de encuentro buscaban mejorar su uso cotidiano. Una década después del registro municipal, la obra artística apenas conserva su lectura original.

 

La conservación pendiente

La durabilidad fue una preocupación antes de construir. Durante la revisión del diseño, el Consejo de Monumentos Nacionales pidió reemplazar por hormigón las plataformas de madera propuestas para las zonas de pausa. También solicitó ajustes en barandas, mobiliario, luminarias y jardineras. 

Al inaugurarse el paseo, Eduardo Carmona, entonces seremi de Vivienda y Urbanismo de Los Lagos, llamó a los vecinos a incorporar los nuevos espacios a su vida cotidiana, “que los sientan parte de su diario vivir, y como tal, los cuiden y valoren”. 

El estado actual muestra la distancia entre aquella expectativa y la conservación del lugar. Árboles cortados, madera podrida, rayados y una pintura desfigurada componen hoy parte de la entrada al recorrido patrimonial.

La pregunta es concreta: ¿qué mantención ha recibido el paseo desde su inauguración y cuándo se repararán sus daños?