Ensenada y el desafío de ser la puerta de acceso a la Ruta de los Parques. Por: Rodolfo Ardaván Campos. Director Ejecutivo de la Agrupación de Turismo de Ensenada. Director General de Casa Pumahue.

La incorporación del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales a la Ruta de los Parques de la Patagonia representa una noticia importante para nuestra comuna y, particularmente, para quienes viven y desarrollan sus actividades en Ensenada. Es un reconocimiento al enorme valor natural de nuestro territorio y una oportunidad para proyectarlo hacia nuevos escenarios turísticos, tanto a nivel nacional como internacional.

Sin embargo, más allá del entusiasmo que genera este anuncio, creo que es necesario detenernos un momento y reflexionar sobre lo que viene. Porque cuando hablamos de atraer visitantes, generar mayor visibilidad y posicionar nuestro patrimonio natural, también debemos preguntarnos qué significa todo esto para quienes habitan este lugar.

En los últimos días, el alcalde Tomás Gárate ha planteado que Ensenada tendrá un rol de sector ancla dentro de este proceso siendo puerta de entrada a la ruta de los Parques de la Patagonia. Es un desafío importante y que abre grandes expectativas. Pero también nos invita a una pregunta fundamental: ¿qué significa para Ensenada ser la puerta de acceso a la ruta de los parques de la Patagonia?

Creo que ese protagonismo debe ir mucho más allá de convertirse en un punto de acceso o distribución de visitantes. Debe traducirse en una oportunidad concreta para fortalecer el desarrollo de Ensenada, mejorar su infraestructura, potenciar sus servicios, recuperar y mantener sus espacios públicos y generar mejores condiciones para quienes viven y trabajan en este territorio.

Hay algo que no debemos olvidar: Ensenada no es solamente un destino turístico. Es también una comunidad. Aquí hay familias, trabajadores, emprendedores y pequeños empresarios que durante años han construido, muchas veces con esfuerzo propio, una oferta turística que hoy forma parte de la experiencia de quienes visitan el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales y sus alrededores.

Por eso, el desarrollo que se proyecta debe considerar a esa comunidad como protagonista.

No podemos hablar de crecimiento turístico sin pensar en cómo se incorporará a los emprendedores locales, cómo se fortalecerá el empleo y de qué manera se distribuirán las oportunidades que traerá consigo una mayor visibilidad del territorio.Pero existe otro desafío que merece especial atención: la responsabilidad que implica recibir un mayor número de visitantes.

La incorporación a una ruta de alcance internacional seguramente contribuirá a incrementar el interés por nuestro parque y sus alrededores. Esto representa una oportunidad, pero también plantea interrogantes que debemos comenzar a abordar desde ahora. ¿Estamos preparados para recibir ese crecimiento? ¿Cómo vamos a gestionar los accesos, los estacionamientos, los residuos y la presión sobre determinados sectores naturales? ¿Qué medidas se implementarán para compatibilizar la actividad turística con la conservación de nuestro patrimonio?

Son preguntas necesarias. No desde la preocupación o la crítica, sino desde la responsabilidad de quienes entendemos que el desarrollo turístico debe planificarse. La promoción debe ir acompañada de infraestructura, servicios, ordenamiento territorial y capacidad de gestión. De lo contrario, aquello que hoy representa una oportunidad podría convertirse mañana en una dificultad para el territorio, la conservación y sus habitantes.

También debemos comprender que la relación entre Ensenada y el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales va mucho más allá del turismo. Nuestra comunidad convive diariamente con este patrimonio natural. Somos parte de su entorno y, de alguna manera, también responsables de su conservación.

Protegerlo no es solamente una obligación ambiental: es resguardar aquello que nos da identidad y que constituye una de las principales oportunidades de desarrollo para las futuras generaciones.

Este nuevo escenario requiere, por lo tanto, una mirada compartida. Municipio, organismos públicos, administradores del parque, organizaciones territoriales, empresarios turísticos y comunidad deben encontrar espacios de coordinación y participación para construir una visión común. Es importante que las decisiones que definan el futuro de este territorio consideren a quienes lo habitan y conocen sus necesidades.

La oportunidad está sobre la mesa. Tenemos un patrimonio natural extraordinario, una ubicación estratégica y una comunidad que durante años ha contribuido al desarrollo turístico de Ensenada.

Ahora el desafío es transformar ese reconocimiento en acciones concretas.

Porque ser el sector ancla de la Ruta de los Parques no debería significar solamente que más personas lleguen a Ensenada, debería significar que estemos mejor preparados, que sus habitantes tengan más oportunidades, que los emprendedores puedan crecer y que el desarrollo turístico contribuya a proteger aquello que nos hace únicos.

En definitiva, no se trata solamente de ser parte de una ruta internacional, sino de construir el territorio que queremos ser dentro de ella.