Casa Lübeck: la historia que volvió a levantarse frente a la plaza
“Un edificio que se hizo hace 100 años y hoy día lo estamos dejando para 100 años más”.
Francisco Morandé utiliza esa imagen para explicar la decisión que dio origen a la nueva Casa Lübeck. El proyecto debía resolver una pérdidaconcreta: el inmueble de la esquina de Del Salvador con Santa Rosa había sido destruido por el incendio del 12 de febrero de 2024. Pero volver a construir allí también exigía decidir qué relación tendría el nuevo edificio con la historia de Puerto Varas.
La respuesta fue recuperar la arquitectura de la antigua casa comercial, con una estructura y condiciones de funcionamiento actuales. En unaconversación del programa Puertos, emitido en vivo desde ekl hotel Wyndham Pettra, Morandé y Sebastián Bruna explican cómo esa decisión se sostuvo entre exigencias técnicas, costos, materiales y usos comerciales. Su relato permite mirar detrás de la fachada: allí hubo elecciones sobre lo que debía permanecer, lo que tenía que cambiar y lo que esa esquina podía aportar al centro.
Una casa comercial en la memoria del centro
El edificio original se remonta a mediados de la década de 1920, por encargo del empresario Jorge Wilhelm. Su carácter comercial estádocumentado en una fotografía de Einar Altschwager, fechada en 1930 y conservada por el Museo Histórico Nacional, que lo identifica como eledificio de Jorge Wilhelm y Cía.
Su composición, descrita en publicaciones sobre el proyecto como art déco con influencia alemana, corresponde a una etapa de la arquitectura local distinta de las viviendas de madera y tejuela. Frente a la plaza aparecía una construcción que expresaba la actividad comercial y una maneramás urbana de ocupar el centro.
El inmueble sufrió daños durante el terremoto de 1960 y experimentó cambios a lo largo de su historia. En agosto de 2023, Rolf Eichler lo compróa los tres hermanos Wilhelm Giovine. Menos de seis meses después, el incendio destruyó la propiedad donde funcionaba el llamado Mall Chino ymurieron cuatro personas. La demolición posterior se realizó para evitar daños a los locales vecinos y a los transeúntes, según explicó el propietario.
En septiembre de 2024, Eichler ya había anunciado su intención de recuperar una fachada similar a la antigua casa comercial, con Morandé y Bruna a cargo del proyecto. El edificio, construido por ABN Construcción e inaugurado el 24 de septiembre de 2026, tomó el nombre de Lübeck,la ciudad alemana donde nació el padre del propietario.
Ponerse al servicio de un edificio que ya no existe
Para Sebastián Bruna, trabajar sobre esa historia cambia la posición del arquitecto ante el encargo.
“Cuando te enfrentas a proyectos que tienen que ver con patrimonio, restauración, en este caso reconstrucción de cero, la posición que tú tienesque tomar es totalmente diferente a otros encargos”.
La composición anterior orientaba las decisiones. Recuperar el edificio implicaba aceptar que una forma concebida por otros debía seguir siendoreconocible, aunque se incorporaran soluciones nuevas.
Pero la continuidad tenía un límite material.
“Entonces, básicamente nosotros hicimos un esfuerzo en tratar de recuperar cosas originales, pero la verdad que no se podía”, explica Bruna.
El hormigón, los fierros y las dimensiones de la estructura existente no respondían a las exigencias actuales. A lascondiciones sísmicas se agregan normas térmicas, de incendio, instalaciones y accesibilidad.
“Entonces, todo eso tienes que incorporarlo. Accesibilidad universal, por ejemplo, o sea, tuvimos que meter un ascensor”.
El desafío consistía en introducir esas condiciones dentro del diseño recuperado. Casa Lübeck es, por eso, una reconstrucción: la estructura esnueva y su vínculo con el pasado se sostiene en la arquitectura que vuelve a ocupar la esquina.
Bruna encontró en el encargo una oportunidad para trabajar con cualidades que considera debilitadas en la construcción contemporánea.
“Ojalá pudiéramos replicar por 100 o por 200 ese tipo de arquitectura. Se han perdido los detalles, se han perdido los colores, se ha perdido eloficio, las técnicas constructivas”.

La rentabilidad y lo que queda
Morandé lleva esa discusión hacia la decisión del propietario. En su lectura, el proyecto incorporó a la inversión una preocupación por el efecto del edificio sobre la ciudad y por su permanencia.
“Podríamos haber hecho un edificio de siete pisos con muro cortina hiper rentable. La normativa nos permitía hacer eso”, afirma.
La alternativa que describe permite dimensionar la elección: reconstruir aquella arquitectura suponía dedicar trabajo y recursos a una imagen histórica cuando, según el arquitecto, existían otras posibilidades de aprovechamiento del terreno.
Morandé llama a esa disposición “filantropía urbana”. La relaciona con construir pensando en un legado y con una valoración del trabajo que resume en una frase: “Había un amor por la obra, un amor por el oficio”.
Su trayectoria ayuda a entender ese énfasis. Arquitecto de la Universidad de Viña del Mar, se trasladó al sur en 1998 y trabajó con DouglasTompkins hasta 2015 en infraestructura de Pumalín y Patagonia. En Puerto Varas, su remodelación de Casa Kuschel, realizada en 2006, implicóreforzar la estructura y recuperar maderas, revestimientos y molduras. Las piezas irrecuperables se replicaron siguiendo sus diseños originales.
Bruna, fundador de Br-arquitectos, también ha desarrollado proyectos contemporáneos relacionados con el paisaje y el clima local. Casa Volcán, realizada junto a Pilar Beltrán, responde a la lluvia, los vientos y el asoleamiento mediante su orientación, cubierta y organización de los recintos.
Esas experiencias confluyen en Casa Lübeck: reconocer el lugar, trabajar los detalles y adaptar una construcción a las condiciones en que será utilizada. La recuperación histórica exige tanto conocimiento del pasado como decisiones técnicas del presente.
Las batallas que no se ven en la fachada
En la entrevista, el resultado aparece como una sucesión de discusiones prácticas. Una baranda, una terminación o un material podían simplificarse para facilitar la ejecución. Cada cambio debía evaluarse frente al propósito del proyecto.
Morandé describe ese trabajo cotidiano: “Son mini batallas día a día que muchas veces uno puede ceder y termina siendo un edificio más”.
La frase muestra una dimensión del oficio que suele quedar fuera de la imagen final. Dibujar un detalle es apenas una parte de la tarea; ejecutarlo exige que quienes diseñan, calculan, construyen y financian sostengan esa decisión durante la obra.
Bruna pone el acento en la organización del equipo y en la coordinación de Carlos Noriega, gerente general de Empresas Eichler: “Carlos Noriega fue clave”.
Los arquitectos destacan también el trabajo con la Municipalidad y la Dirección de Obras, además de la coordinación con los vecinos. Construir frente a la plaza exigía resolver intervenciones sobre la calle, accesos y molestias de la faena. La obra se desarrollaba a la vista de todos, mientras el centro seguía funcionando.
El color, los materiales y el tiempo
La elección del color condensa esa atención al detalle. Las fotografías históricas disponibles eran mayoritariamente en blanco y negro; el equipo recurrió a otras referencias y realizó pruebas para definir los tonos y su relación con la textura de los muros.
Morandé recuerda: “Habían 20 pruebas de colores distintos, distintas texturas también, porque el color agarra cierta sombra o luz, cierta tonalidad dependiendo la textura del muro”.
El revestimiento incorporaba el color en su mezcla, por lo que debía quedar definido antes de su aplicación. También hubo que coordinar las persianas con la cubierta y las ventanas con el conjunto.
“Teníamos que llegar con el color de una porque venía mezclado con el cemento”, explica Morandé.
La selección de materiales introduce otra pregunta: cómo se verá y cómo podrá mantenerse el edificio después de lainauguración. Durante la conversación, ambos cuestionan las promesas de productos que se ofrecen como soluciones sinmantención y advierten sobre las dificultades de reparar ciertos revestimientos una vez deteriorados.
Ese debate sitúa el costo en un horizonte más largo que el de la compra inicial. Un material condiciona las reparaciones futuras y la manera en que una construcción envejece. En una obra pensada para recuperar una presencia histórica, esas decisiones también determinan cuánto tiempo podrá sostenerse.

Puerto Varas tiene más de una época
La ubicación frente a la plaza vuelve visible una discusión sobre la identidad arquitectónica de Puerto Varas. En torno a ella conviven casas de madera, construcciones comerciales y edificios del movimiento moderno. Casa Lübeck recupera una de esas expresiones.
Bruna cuestiona la idea de reducir la historia local a un solo estilo. Los materiales disponibles, los conocimientos constructivos y las nuevastecnologías fueron modificando las formas de construir. La plaza permite reconocer esa convivencia en un recorrido breve.
Morandé tampoco propone que la reconstrucción se transforme en una fórmula para toda la comuna.
“No te digo que todo sea clásico ni patrimonial porque no va a ser y porque tampoco corresponde que sea porque estamos en otra época, pero sí que haya un balance”.
Su preocupación está en la pérdida de edificios y en las condiciones que la producen: “Hay mucha pérdida de patrimonio todo el tiempo, presión inmobiliaria, incendio, falta de mantención”.
La propuesta de equilibrio permite leer Casa Lübeck dentro de una ciudad que sigue construyéndose. Recuperar una arquitectura anterior amplíalas formas que permanecen en el centro y permite que convivan con las nuevas.
La prueba de la vida cotidiana
Los cinco locales comerciales del primer piso devuelven actividad a una esquina cuya historia estuvo ligada al comercio. Pero esa ocupacióntambién obliga a cuidar lo reconstruido. Los arquitectos explican que trabajaron en restringir la publicidad de la fachada y en acordar unapresencia de las marcas compatible con el diseño.
La preocupación surge de la experiencia del propio inmueble: sucesivos usuarios habían agregado letreros, materiales y soluciones parciales. Sicada ocupante transforma la fachada según sus necesidades inmediatas, el trabajo de recuperación puede volver a diluirse.
La conversación se extiende entonces a la mantención del centro y a las intervenciones provisorias que permanecen durante años. Entre las preguntas que plantean está una que alcanza a propietarios y autoridades: “¿Por qué no pensamos bien las cosas para que esto quede bien de una y que se sostenga?”.
La inauguración tampoco cierra el proyecto. Morandé lo advierte cuando se le pregunta qué siente al verlo terminado: “Mira, primero que todo no está terminado”. Quedan trabajos de una segunda etapa, entre ellos el acceso lateral desde Santa Rosa y una galería exterior, pensada para dar continuidad a los recorridos del centro bajo la lluvia.
Al hablar de la obra, Morandé vuelve al efecto que espera más allá de esta propiedad: “Que invite a la gente a recorrer, porque hay ciudades que no te dan ganas de caminar”.
Frente a la plaza, Casa Lübeck vuelve a formar parte de la vida comercial de Puerto Varas y de la experiencia de recorrer su centro. Su reconstrucción muestra cómo una inversión privada puede incorporar la memoria del lugar a sus decisiones de diseño y uso. La expectativa de sus arquitectos es que esa voluntad encuentre continuidad en otras obras, en la mantención de los edificios y en el cuidado de las calles. Porque la historia del centro también se define en cada decisión sobre lo que se conserva, lo que se transforma y lo que se construye.

La entrevista completa en el link. Programa emitido en vivo desde el Hotel Wyndham Pettra.
