Las ruinas de YES: las bancas que quedaron en las calles de Puerto Varas

El municipio puso término al convenio de publicidad y retiró las paletas, pero parte del mobiliario asociado permanece deteriorado en las calles. Las bancas son el rastro visible de un acuerdo que combinó explotación publicitaria, ingresos municipales y servicios para la comunidad.

 

Las paletas publicitarias de YES ya no están. Las bancas que acompañaban a algunas de ellas siguen en las calles de Puerto Varas. Deterioradas, junto a estructuras que perdieron su función, permanecen como los restos de un convenio cuyo término cambió el paisaje urbano, pero dejó parte de su equipamiento atrás.

Su instalación respondía a un intercambio: la empresa podía explotar espacios publicitarios y, a cambio, entregaba ingresos al municipio y servicios para la comunidad. Las bancas eran parte de ese modelo. Su estado actual permite volver sobre la historia de una relación que atravesó una disputa judicial, un acuerdo y, finalmente, la decisión municipal de no continuarla.

Según explicó en diciembre de 2017 el entonces director de Secplac, Ignacio Chávez, YES mantenía desde 2006 un contrato de publicidad con la Municipalidad de Puerto Varas. Durante la administración de Álvaro Berger, el municipio lo revocó unilateralmente. La decisión derivó en una demanda de la empresa por cerca de $400 millones.

El conflicto desembocó en un acuerdo sometido al Concejo Municipal. Según los antecedentes entregados entonces por Chávez, contemplaba 29 paletas publicitarias, 12 de ellas en el centro, y un pago anual al municipio de aproximadamente $40 millones. Cerca del 70% de los soportes estaría asociado a servicios como bancas, basureros, cargadores de celular y ceniceros. También se anunciaron bicicletas y transporte de cortesía., que era un camión pequeño con branding de cecinas para unos pocos pasajeros.

El mobiliario era, por tanto, parte de la justificación del convenio. La presencia de publicidad en las calles se vinculaba con prestaciones de uso cotidiano: sentarse, estacionar una bicicleta o cargar un teléfono.

La instalación generó cuestionamientos desde el comienzo. En enero de 2018, YES empezó a reubicar bicicleteros que habían sido puestos sobre áreas verdes. Su gerente general, Andrés Schnitzer, reconoció que esa ubicación había sido un error y explicó que los emplazamientos se habían decidido junto con el municipio. Defendió, además, la incorporación de bancas y otros servicios como un aporte a la comunidad.

 

La relación continuó durante los años siguientes. El 15 de marzo de 2024, Schnitzer se reunió con el director de Secpla, Julián Mingo, para abordar el futuro del convenio. El registro oficial de la Ley de Lobby consigna que vencía en septiembre de ese año y que YES manifestó su interés en seguir trabajando en la comuna. Mingo indicó que un nuevo proceso debía realizarse mediante licitación en la plataforma de compras públicas.

Finalmente, el municipio decidió no continuar el contrato. En febrero de 2025 informó que desde noviembre de 2024 había comenzado el retiro de las paletas publicitarias existentes en distintos sectores de la comuna. La medida fue presentada como una forma de reducir la contaminación visual y resguardar la identidad arquitectónica y patrimonial de Puerto Varas.

Pero parte del mobiliario quedó. Las bancas que habían sido incorporadas como un beneficio asociado a la publicidad permanecen en las calles, algunas con un deterioro evidente.

Ahí está el contraste que resume esta historia: los soportes comerciales fueron retirados, mientras parte del equipamiento destinado a servir a la comunidad continúa deteriorándose. Las ruinas de YES son ese remanente cotidiano de un convenio que terminó, pero que todavía deja su huella en el espacio público de Puerto Varas.